Pasaron muchas cosas el último año. Mi abuelito me dejó el libro de Darwin y cuando descubrí lo del saltamontes empezamos a estar más tiempo juntos. Hicimos muchas expediciones y yo aprendí muchísimas cosas. Harry tuvo dos novias, a algunos de mis hermanos les gustó mi amiga Lula y mi madre comenzó a darme clases de cocina. Y nunca me olvidaré de la sensación que tuve cuando probé la Coca-Cola, que parece ser para mi lo que es el whisky para mi abuelo. Pero sobre todo, encontramos una nueva especie de planta y le pusimos nuestro nombre. ¡Qué guay!

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