domingo, 15 de enero de 2012

El final múltiple

Unos años después, en 1904, Calpurnia ya había madurado mucho. Pero el hecho de madurar no le hizo perder sus suenos. Sí, la joven mujer siguió pasando los tardes con su abuelo investigando, explorando y aprendiendo. Habían cambiado muchas cosas en su vida, pero su fascinación por la ciencia, por la natura, por los animales y las plantas no desapareció.
Un día, Calpurnia volvió de sus clases cuando le estaba esperando su abuelo en la entrada de la casa.
- ¡Hola abuelito! ¿Pero, como es que estas aquí? A esas horas nunca te veo en la casa. –
- Calpurnia, tengo una sorpresa para ti. Es mejor que me acompañes y que te lo explique cuando estamos a solas. – contestó el abuelo dejando a Calpurnia con la intriga.
En el camino Calpurnia ya se intentaba imaginar qué podría ser la sorpresa: “¿A lo mejor el abuelo cree haber encontrado otra especie nueva? No, si fuera así, ya me lo habría dicho…“
- Vale, señora Tate, mejor que se sienta. – dijo el abuelo.
- ¿Por qué este tono tan respetuoso, abuelo?
- Porqué a partir de ahora te tengo que tratar con respeto, como a todos los futuros estudiantes de una gran universidad de ciencias.
Calpurnia no se pudo creer lo que acabó de decir su abuelo.


Calpurnia se alegró mucho por su abuelo. Por fin él podía cumplir uno de sus sueños y se fue a Austin a conducir un automóvil. Des de la fira aquella en que el abuelo pudo observar uno, el abuelo no pudo dejar de pensar en cuando podrá probar de conducir él mismo. A la joven niña le hubiera gustado acompañar a su abuelo, pero ella tenía unos exámenes muy importantes y tuvo que estudiar, cosa que para ella no hubiera sido ninguna razón por la cual no venir, pero sus padres lo veían diferente. Calpurnia se pasó toda la tarde estudiando mientras esperaba a la vuelta del abuelo. Cuando ya eran las 9 bajó al salón a descansar un rato.
- Mamá, ¿el abuelito todavía no ha vuelto? –
- No, supongo que se habrá quedado ahí por la noche. O a lo mejor, tal como lo conozco volverá a casa con el automóvil solo para hacerse el chulo. Lo veo capaz. –
Calpurnia también lo veía capaz. Pero no lo hubiera dicho con un tono tan repelente como su madre.
- Quédate aquí, que ahora vamos a cenar. Quería esperar hasta que llegue tu abuelo, pero mejor cenamos ya. A saber cuando volverá. – dijo la madre.
La mañana siguiente, era viernes, Calpurnia estaba muy nerviosa por sus exámenes.
- ¡Mamá, mamá, apúntalo! ¡Hoy, el día 13 de marzo, tu hija, Calpurnia Tate, ha hecho 3 exámenes que eran de los más difíciles y le han ido como si le hubieran preguntado el abecedario! – Gritó con tanta alegría que se podía oír en toda la calle.
Entrando en el salón, Calpurnia se dio cuenta de que todos estaban ahí reunidos. Incluso su padre que en teoría tendría que estar trabajando. Se acercó más y empezó los ojos llorosos de sus hermanos y de su madre.
- ¿Qué ha pasado? – De repente a Calpurnia se le cortó la respiración y notó un sentimiento muy raro en su barriga.
- Calpurnia, tu abuelo… - empezó a explicar su padre, el único que estaba en el estado para poder hablar – Tu abuelo ha tenido un accidente. Y… -
Sin pensar o escuchar más Calpurnia se puso a correr y se fue a su habitación.
Este día ella no paró de llorar. Y en todo día solamente dijo una frase, cuando estaba sola en su habitación mirando a fuera por la ventana: “Te prometo que seguiré el camino que hemos empezado juntos.“

Realidades paralelas

La joven Cobie siempre era algo diferente que sus compañeras. Nunca le habían gustado los típicos ideales de una mujer del siglo XXI. Ya des de pequeña no le interesaban las modelos o las cantantes, mientras a sus amigas les encantaban. Todas dijeron una y otra vez que en su futuro van a ser estrellas de pop o una de las mujeres más guapas… Pero a Cobie le fascinaron siempre los aviones.
Su abuelo, Will, era un piloto de aviación y algunas veces cuando era pequeña él se fue a excursiones con el avión con su nieta. Des de entonces, Cobie tuvo claro que le gustaría hacer cuando será grande. Pero cuando tenía 10 años, sus padres y el abuelo tuvieron problemas entre ellos. Cobie nunca sabía de qué iba todo eso. Nunca le habían explicado qué pasó y por qué ya no pudo ver a su abuelo. Se puso muy triste la pobre niña y su único deseo era volver a los días en que observó a la gente de su pueblo como si fueron pequeñas hormigas des del avión de su abuelo.
A medida que pasaba el tiempo, cada vez este deseo aumentaba y cuando cumplía 12 años, ya no lo aguantaba más y empezó a pensar como se lo haría para visitar a su abuelo y hablar con él. Así que un día contó a sus padres que se quedara a dormir en casa de su amiga. Este mismo día, por la tarde, las dos chicas cogían un bus y se fueron al pueblo del lado, donde vivía su abuelo.
Cobie picó el timbre. Esperó unos segundos, pero nadie abrió la puerta.
- Parece que no hay nadie en casa… ¡Qué rabia! Hm, a lo mejor le podría dejar un mensaje o algo – dijo Cobie a su amiga. Justo en el momento en que acabó la frase se abrió la puerta. ¡Por fin! Hizo dos años que no vio a su abuelo. Se quedaron dos o tres minutos abrazando. A la amiga de Cobie le pareció como media hora, pero igualmente, se alegró mucho por su amiga.
Estaba claro que Will y su nieta tuvieron muchas cosas que decirse. Pero el abuelo se quedó perplejo cuando su nieta le dijo: - ¡Yo también voy a trabajar de piloto, abuelo!
- ¿Sabes que prácticamente solo hombres trabajan de piloto, no? – preguntó Will.
- ¿Y qué? Que otras mujeres no la hagan no quiere decir que yo no lo puedo hacer, no? –
Esa respuesta le pareció tan pura, tan ingenua, pero también tan decidida al abuelo. Des de este día el abuelo hizo todo para ayudar a su nieta a cumplir su sueño.

miércoles, 11 de enero de 2012

El alfabeto de la novela

América
Biología Científica
Diferente Especial
Familia Grande Hermanos
Infancia Joventud [ 'kam bjo ]
Labor
Machismo Natura
Opresión Progreso Queja
Relación Secreto
Telegrama
Uniforme Vida
Whisky
[ xe.ne.ɾaˈθjon ]
Y
Zarpa


Los poemas de los personajes

Aquí tenéis un poema que podría haber escrito el abuelo de Calpurnia, Walter Tate. La estructura es la de un limerick (originalmente desarrollado en Inglaterra y popularizado durante el siglo XIX): conste de 5 versos con rima (en este caso consonante) A-A-b-b-A, de los cuales el primero, el segundo y el quinto son endecasílabos y los otros dos pentasílabos.

 Un lugar quieto: sin color ni viento.
Faltaba algun ser, algun elemento.
Con rebeldía
y gran energía,
capaz de cambiarnos con su talento.



martes, 10 de enero de 2012

Reportaje

El Comité Taxonómico de Plantas de la Institución Smithsonian ha confirmado que se ha descubierto una nueva especie de algarroba vellosa. Según su clasificación, ésta pertenece a la clase Dicotiledón, al orden Fabales, a la familia Fabales y al género Vicia. Esta especie se conoce ahora como Vicia tateii, llevando el nombre de sus descubridores, Walter Tate y su nieta Calpurnia Tate.
Los dos científicos de distintas generaciones viven en una población llamada Fentress, en Texas. La joven niña de 12 años y su abuelo habían hecho muchas expediciones juntos, estudiando los animales y las plantas en su alrededor. Pero un día la investigación tuvo un resultado especial. Y casi habían perdido este resultado. En una entrevista Calpurnia explicó que normalmente siempre hizo apuntes sobre todos los descubrimientos durante sus expediciones. Pero aquella vez se había descuidado de tomar nota del lugar donde habían encontrado el ejemplar extraño de algarroba vellosa que, en un principio, habían identificado como mutante. Con mucha suerte, la joven niña al final se pudo acordar del sitio correcto y así es como podían empezar a estudiar la nueva especie.
Su abuelo Walter se muestra modesto: dijo que este descubrimiento ha sido posible solamente gracias a su nieta. Según él, Calpurnia tiene un gran talento para la investigación y un inmenso interés natural por la biología. Aunque en nuestra sociedad sería bastante raro que una mujer trabaje como científico y que además tenga éxito, el señor Tate está seguro que su nieta tendrá un gran futuro.

Mil palabras: una imagen

El monólogo del personaje

Sí, realmente puedo estar muy orgulloso de mi nieta. En todo este tiempo que ahora hemos pasado juntos investigando le he intentado enseñar tantas cosas… Y todavía le queda mucho para aprender, pero realmente es considerable su evolución. Si vuelvo a pensar en aquellos tiempos… En el principio pensaba que todos mis nietos eran iguales, que ninguno de ellos se interesaría por la ciencia, que todos seguirían los modeles de vida que la sociedad de estos días ha establecido y no se hacen preguntas sobre el porqué de las cosas. 
Y luego empezó mi relación con Calpurnia. Siempre sabía que ella tenía algo que la diferencia de los otros niños de su edad. Había notado que ella tenía, por decirlo de alguna forma, un espíritu crítico y a la vez un gran interés para investigar y descubrir. Y cuando se trata de algo que le guste, realmente es muy trabajadora. Me acuerdo que siempre lo había anotado todo en su cuaderno. Sus ojos se hicieron más grandes y empezaron a brillar cuando le estaba explicando lo que yo sabía de los grandes científicos. Me ha encantado poder transmitir mis conocimientos a una nueva generación. Creo que si hubiera muchos más niños como ella, el futuro de nuestro mundo será espléndido y todo cambiará al positivo. Muchas veces pienso en como descubrimos y nombramos la planta Vicia tateii. Como Calpurnia se dejó de apuntar el lugar en que encontramos la planta. Como mi sueño se convirtió en su sueño. Y como se cumplió.
Espero que Calpurnia siempre será capaz de enfrentarse a lo que dicen los demás y de no dejarse cambiar de opinión. Espero que siempre será capaz de hacer lo que ella quiere hacer y de llegar a sus propios objetivos.
En mi vida me han pasado muchas cosas. Pero ahora puedo decir sinceramente que estoy satisfecho con lo que he hecho.