martes, 10 de enero de 2012

Cruce de historias

Una tarde de verano, Calpurnia pasó por el bosque donde siempre jugaba cuando era pequeña y cuando todavía le quedaba un largo camino hasta ser una de las científicas más conocidas del mundo. Su motivo era simplemente la nostalgia. En los últimos meses había perdido sus ánimos y las ganas de continuar su trabajo. Empezaba a reflexionar mucho sobre su vida y todas las cosas que le habían pasado durante estos 35 años. Todo empezó ahí, en su casa natal en Texas, cuando su abuelo y ella comenzaron a tener una relación especial.
Calpurnia iba caminando y se hablaba a sí misma: - ¡Oh, mira! Aquí fue donde el abuelito y yo… Espera, ¿qué es eso? –
Un pequeño ser gritaba la atención de Calpurnia. Era amarillo, su cuerpo y sus movimientos parecieron los de un ratón y debía de medir más o menos un medio metro.
- Madre mía, ¿pero qué especie es ésta? – La pobre mujer se quedó perpleja.
Después de haber hecho tantos estudios y ser igual de conocida como Darwin, se encontraba delante de un animal que no podía clasificar de ninguna forma.
- Jajaja. Veo que los americanos siguen siendo igual de desconfiados e ignorantes. – Un hombre de unos 50 años con un acento asiático se acercó a Calpurnia.
– Perdón, no me he presentado bien. Vengo de Japón y me llamo Ōkido-Hakase, pero aquí en América simplemente me conocen como Profesor Oak. ¿Y usted es Calpurnia Tate, no? Jajajaja, que casualidad que en mi primera expedición en este país encuentro a la científica de biología más famosa de este continente.
- ¿Qué dice usted de desconfiados e ignorantes? ¿Usted conoce este animal? – Calpurnia estaba muy sorprendida y confundida.
- Y tanto. En realidad es este ser el motivo de mi visita, aunque no lo llamaría bien bien un animal. En Japón lo conocemos por el nombre Pikachu.
En este momento se le encendió una luz a Calpurnia. Había leído en algunas revistas científicas sobre un encuentro realmente extraordinario en Japón. Decía que han aparecido una multitud de nuevas especias en poco tiempo en todas las islas del país. Pero la noticia pareció tan poco verosímil que desapareció después de unos días y nadie hablaba más del tema.
- La expresión de su cara me dice que esto le sueña. Déjeme explicar. Ya sé que en América nadie se lo quiere creer. En Europa pasa lo mismo. Este es un ejemplar de una especie de criaturas que nosotros distinguimos de los animales, llamados Pokémon. En todas las regiones de Japón se han encontrado un gran nombre de especies hasta ahora totalmente desconocidas. Aparecieron de un día a otro; es un hecho realmente extraño. Todos estos seres vivos que se parecen a animales, objetos o personas, pero que no se pueden clasificar como ellos y que hayan salido durante los últimos meses son Pokémon. Y yo me dedico a estudiarlos para averiguar su origen y entender sus características. En mi región, Kanto, hemos podido diferenciar casi 150 Pokémon diferentes. Se dice que en todo Japón existen ya al torno de 450 diferentes. Y había señales que los primeros ya empiezan a aparecer aquí en América.
- Y por eso usted está aquí…
- Por eso… Y para pedir su ayuda.
- ¿Mi ayuda?
- Sí, señora Tate. Necesito su colaboración para resolver este misterio. ¿Puedo contar con usted?
En este momento, Calpurnia volvió a tener este sentimiento que no había notado hace ya 20 años. Este sentimiento de querer explorar y investigar. Este día se le volvió a encender el fuego. Desde entonces Calpurnia trabajó juntamente con Profesor Oak.

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