La joven Cobie siempre era algo diferente que sus compañeras. Nunca le habían gustado los típicos ideales de una mujer del siglo XXI. Ya des de pequeña no le interesaban las modelos o las cantantes, mientras a sus amigas les encantaban. Todas dijeron una y otra vez que en su futuro van a ser estrellas de pop o una de las mujeres más guapas… Pero a Cobie le fascinaron siempre los aviones.Su abuelo, Will, era un piloto de aviación y algunas veces cuando era pequeña él se fue a excursiones con el avión con su nieta. Des de entonces, Cobie tuvo claro que le gustaría hacer cuando será grande. Pero cuando tenía 10 años, sus padres y el abuelo tuvieron problemas entre ellos. Cobie nunca sabía de qué iba todo eso. Nunca le habían explicado qué pasó y por qué ya no pudo ver a su abuelo. Se puso muy triste la pobre niña y su único deseo era volver a los días en que observó a la gente de su pueblo como si fueron pequeñas hormigas des del avión de su abuelo.
A medida que pasaba el tiempo, cada vez este deseo aumentaba y cuando cumplía 12 años, ya no lo aguantaba más y empezó a pensar como se lo haría para visitar a su abuelo y hablar con él. Así que un día contó a sus padres que se quedara a dormir en casa de su amiga. Este mismo día, por la tarde, las dos chicas cogían un bus y se fueron al pueblo del lado, donde vivía su abuelo.
Cobie picó el timbre. Esperó unos segundos, pero nadie abrió la puerta.
- Parece que no hay nadie en casa… ¡Qué rabia! Hm, a lo mejor le podría dejar un mensaje o algo – dijo Cobie a su amiga. Justo en el momento en que acabó la frase se abrió la puerta. ¡Por fin! Hizo dos años que no vio a su abuelo. Se quedaron dos o tres minutos abrazando. A la amiga de Cobie le pareció como media hora, pero igualmente, se alegró mucho por su amiga.
Estaba claro que Will y su nieta tuvieron muchas cosas que decirse. Pero el abuelo se quedó perplejo cuando su nieta le dijo: - ¡Yo también voy a trabajar de piloto, abuelo!
- ¿Sabes que prácticamente solo hombres trabajan de piloto, no? – preguntó Will.
- ¿Y qué? Que otras mujeres no la hagan no quiere decir que yo no lo puedo hacer, no? –
Esa respuesta le pareció tan pura, tan ingenua, pero también tan decidida al abuelo. Des de este día el abuelo hizo todo para ayudar a su nieta a cumplir su sueño.
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